«Hemos redactado un documento en base a las más de 300 dudas que los directores nos han hecho llegar, que hemos agrupado en unas 90 preguntas y las hemos plasmado en un documento sobre un decálogo; aun así, si persisten las dudas, aquí estaremos para aclararlas». El consejero de Educación, Javier Imbroda, a quien corresponden las palabras del párrafo anterior, deberá empezar antes de lo previsto a clarificar dudas. El decálogo de 91 medidas presentado ayer en rueda de prensa no ha convencido a los sindicatos de profesores ni tampoco a algunas plataformas de padres y madres como la combativa Escuelas de Calor. Para los sindicatos CCOO, UGT y Ustea el decálogo solo recoge «verdades a medias», no cuenta con el consenso sindical y resulta tan «grotesco» que apenas cabe calificarlo «una medida más de marketing». Un comunicado de la Federación de Enseñanza de CCOO de Andalucía, que lidera Diego Molina, expone en términos muy duros la opinión que le merece al sindicato el texto presentado ayer por el consejero. Se trata de «información extraoficial, al no tomar cuerpo mediante instrucciones» capaces de garantizar «la seguridad de los escolares, de los trabajadores y de toda la comunidad educativa». El decálogo, según Molina, es «grotesco» porque habla de responsabilidades compartidas, cuando la realidad es que los equipos directivos «siguen aún trabajando en el mes de agosto y no podrán disfrutar de vacaciones». Además, «habla de una adaptación de servicios complementarios que no será posible con las actuales instalaciones, y lo peor de todo, habla de recursos materiales y humanos que son claramente insuficientes y cuando se están aplicando incluso recortes». La sentencia de CCOO es poco indulgente con Imbroda: con su este «decálogo avestruz» lo único que hace el consejero es «marketing en los medios de comunicación falseando, o al menos manipulando, los datos», pues «habla de un crecimiento de plantilla en 4.000 docentes cuando la realidad es que se van a dotar de estos docentes solo hasta el 31 de diciembre, condicionando su ampliación a disponibilidad presupuestaria y cuando en la adjudicación de vacantes docentes para el próximo curso no se han incluido las jubilaciones docentes que suponen alrededor de 2.000 plazas». No menos severa se muestra UGT. En la última Mesa Sectorial, lamenta el sindicato, «preguntamos sobre este documento y nos dijeron que estaban elaborándolo y que nos lo pasarían antes de darle publicidad, por si teníamos alguna aportación que hacer al mismo». UGT reprocha a la Consejería no haber cumplido su compromiso. Ni tampoco despejar la incertidumbre entre el profesorado. El decálogo está lleno de «verdades a medias», ha dicho a Europa Press secretaria de Enseñanza de FeSP UGT Andalucía, Sandra Fernández. Para Ustea, «el documento que no tiene carácter normativo alguno» y se limita a «transferir la responsabilidad a unos equipos directivos sin preparación alguna en prevención de riesgos sanitarios». Además, «continua echando balones fuera sin centrarse en lo prioritario, que es garantizar la salud de las personas que integran la comunidad educativa de los centros». Por su parte, la plataforma de familias y asociación de madres y padres de alumnos Escuelas de Calor considera una conducta «impropia de una Administración Pública como la Consejería de Educación el hecho de que publique un documento en el que se amenaza a las familias con denunciarlas por absentismo escolar si deciden no llevar a sus hijos a los centros educativos cuando arranque el curso». En un comunicado, la plataforma afirma que si no se toman medidas reales y eficaces para que el entorno escolar sea seguro, «los progenitores tenemos la obligación de protegerlos de ese riesgo. Queremos educación presencial, pero sin que ello nos obligue a exponer la salud y nos vamos a defender si nos denuncia. Seremos miles».

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